jueves, 5 de noviembre de 2009

1970-1971: La Revolución Argentina-Levingston

El general Roberto Marcelo Levingston asume la presidencia por decisión de la Junta de Comandantes integrada por Alejandro Agustín Lanusse, el almirante Pedro Gnavi, y el brigadier general Carlos Rey, el 18 de junio de 1970, en un contexto de descontento social y una muy creciente violencia política y social.

Desde el comienzo de su mandato, implementó un discurso político que evidenciaba el primer reconocimiento formal a la necesidad de una salida política

Poco después de su asunción, Levingston declara que “profundizará” La Revolución Argentina, y que planea quedarse en su mandato por 4 o 5 años, sorprendiendo a la Junta, y contradiciendo la intención de esta de iniciar una apertura política. En una política de rasgos populistas, en sus discursos, Levingston aboga por el nacionalismo económico, pero no consigue real apoyo de ningún sector, alejándose de la sociedad Argentina y de la Junta.

Levingston resultó incapaz de manejar el espacio de negociación que se estaba abriendo: el sindicalismo organizado y los partidos políticos resurgían por la apertura de un gobierno que buscaba su salida, pero fundamentalmente por la emergencia social, que los revitalizaba y a la vez los convertía en posibles mediadores.

El peronismo, el radicalismo y otros partidos se reúnen para integrar “La hora del pueblo”, que reclama al gobierno de Levingston el pronto retorno a la normalidad constitucional sin proscripciones. Levingston se muestra renuente a iniciar el camino de la vuelta hacia la democracia y anuncia planes que suponen su permanencia en el poder durante muchos años.

Levingston sigue adelante con una política personal que implica el progresivo alejamiento de la cúpula militar, lo que le resta apoyo en las Fuerzas Armadas. La designación de Camilo Uriburu, dirigente conservador, como interventor fue una de sus decisiones más erróneas y fue el detonante de la destitución de Levingston. Las declaraciones del gobernador militar, que afirmó que cortaría a la subversión de un solo tajo, como se hace con las víboras, desencadenaron una rebelión popular en Córdoba, conocida como “el viborazo”, con características similares al Cordobazo de 1969. El interventor se vio obligado a renunciar y, a la vez, Levingston destituyó al ministro de Bienestar Social, Francisco Manrique.

Frente al fracaso de la política implementada por Levingston, la Junta de Comandantes deciden apartarlo del cargo y, al resisitirse, es destituido en un auto-golpe de Estado el 23 de marzo de 1971. La Junta designa como nuevo Presidente de facto al comandante en jefe del Ejército, el General Alejandro Lanusse.

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